Friday, April 28, 2006

Solomons in Spanish

Here's a Spanish translation of the post I made on the Solomons earlier in the week -it's being distributed in Argentina by the Democracia Obrera group. It might seem a bit self-indulgent to post something in Spanish on an English-language blog, but since I started researching Venezuela and the Bolivarian revolution last year I've realised how big the Spanish-language internet and blogosphere are, and how many native Spanish speakers read English-language blogs. I'm such an English language chauvinist that I'd unconsciously believed that everyone on the net was as monolingual as me...

Las Islas Salomón: se trata del imperialismo

La mayor parte de la cobertura de los medios en los acontecimientos recientes en las Islas Salomón ha puesto el foco en los detalles sensacionalistas de los tumultos y desórdenes: edificios en llamas, policías apaleados y saqueos de negocios han desfilado por nuestras pantallas. Las explicaciones del por qué de las revueltas en Honiara han sido difíciles de hallar. Algunos comentaristas como Russell Brown han echado mano a estereotipos racistas de gente “comunalista” incontrolable; otros como Audrey Young del Herald se han aventurado la opinión un poco más sofisticada de que los tumultos fueron causados por resentimientos hacia la interferencia china y taiwanesa en la política de las Salomón.

Lo que ha estado ausente en los medios de más tirada ha sido la más mínima mención del rol que los EE.UU., Gran Bretaña y sus gendarmes del Pacífico Sur -Australia y Nueva Zelanda- han jugado en la creación y mantenimiento de los múltiples problemas que aquejan a la sociedad de las Islas Salomón. La RAMSI (Misión de Asistencia Regional a las Islas Salomón) ha debido enfrentar variadas críticas por su manejo de las revueltas, pero nadie ha sugerido que la misión y las potencias regionales que la respaldan son parte de los problemas de las Salomón, no su solución.

Cuando las tropas, en su mayoría de Australia y Nueva Zelanda, ocuparon las Salomón bajo la bandera de la RAMSI en 2003, el país estaba sumergido en una crisis que había sido fabricada en las oficinas del Fondo Monetario Internacional. Bajó la presión de los gobierno de Australia y Nueva Zelanda, el gobierno de las Salomón había implementado las “reformas” del Fondo que devastaron su economía y desestabilizaron profundamente su sociedad.

Luego de obtener su independencia de manos de Gran Bretaña en 1977, las Salomón se encontraron con una infraestructura primitiva y una economía diseñada por el egoísmo de un colonialismo que prefirió el saqueo al desarrollo económico sustentable. Siempre dependiendo fuertemente de los precios que podía obtener por la exportación de sus material primas, en particular madera y oro, la economía de las Salomón recibió un gran golpe cuando la “gripe asiática” (se refiere a la crisis que golpeó con fuerza a sudeste asiático en ese año) de 1997 llevó a una caída en la demanda de sus principales mercados. Sólo en 1998, el PBI del país cayó en un 10%.

Presionado por Gran Bretaña, Australia y los EE.UU., el gobierno de Bartholomew Ulufa’alu respondió implementando un programa de drásticas “reformas” económicas diseñado por el FMI. La moneda del país fue devaluada un 20% y cientos de empleados públicos fueron despedidos. A continuación brotaron conflictos entre los diferentes grupos étnicos del país, y a principios del 2000 un golpe de estado puso a Ulufa’alu bajo “custodia para su protección”. La violencia que no cesaba dejó a la economía de las Salomón en ruinas.

En cambio de admitir el rol que las políticas del FMI habían jugado en el colapso de las Salomón, el gobierno de Howard en Canberra usó el caos presente en su vecino para exigir “reformas” aún más brutales como precio para enviar ayuda humanitaria. En noviembre del 2002 el gobierno de sir Allan Kemakeza comenzó a aplicar un nuevo programa de recortes de gastos y de empleos, echando a un tercio de los empleados públicos. Aún peor, Kemakeza fue obligado a ceder el control del Ministerio de Finanzas de su gobierno a Lloyd Powell, presidente de una compañía multinacional con base en Nueva Zelanda llamada Solomon Leonard. En una conferencia realizada en Honiara en junio de 2002, el Fondo había exigido el nombramiento de Powell como Secretario Permanente de Finanzas como precio para cualquier nueva ayuda financiera a las Salomón.

La segunda ronda de reformas del FMI tuvo consecuencias predecibles. Incluso los servicios más elementales de salud y educación colapsaron en las villas miseria de Honiara y en las provincias, los cortes de luz se volvieron frecuentes incluso en la capital; la ley y el orden colapsaron al dejarse de pagar a la policía y a los jueces; y la competencia por los escasos fondose gubernamentales renovaron los conflictos entre los grupos étnicos.

A mediados de 2003 ya quedaba claro que las reformas a la economía de las Salomón en manos del imperialismo sólo podían establecerse a punta de pistola. El gobierno de Howard se había transformado en el aliado más leal de los EE.UU., en la región del Asia-Pacífico, habiendo participado recientemente en la invasión de Irak. Al proclamar a las Salomón un “estado inviable” que al igual que Irak se podía volver una base para los terroristas y causar estabilidad regional, Australia organizó una fuerza de 2.500 tropas para ocupar el país.

La verdadera razón para la invasión tenía dos aspectos. En primer lugar, Australia y Nueva Zelanda temían que el caos en las Salomón pudiera dañar sus propias economías, arruinando a las numerosas compañías australianas que tienen negocios en las islas. En segundo lugar, los amos del gobierno de Howard en Washingtn estaban cada vez más alarmados por la posibilidad de que el gobierno de las Salomón pudiera acudir ya sea a China o a Francia por ayuda monetaria y para ayudarlo a restaurar la seguridad interior. Con colonias en Nueva Caledonia y en la Polinesia Francesa, Francia todavía mantiene una fuerte presencia en el Pacífico, y a principios de 2003 había ofrecido ayuda militar al gobierno de las Salomón. Ni los EE.UU., ni Australia querían saber nada con ninguna expansión de la influencia francesa en una región que consideran su propio “patio trasero” Luego de que se anunció la formación de la RAMSI en julio de 2003, los franceses ofrecieron tropas para la fuerza, pero su oferta fue bruscamente rechazada por el Ministro de Relaciones Exteriores de Australia, Alexander Downer.

Con su economía floreciente, China está buscando enérgicamente expandir su influencia en el pacífico. La tendencia del país a construir lazos comerciales y diplomáticos se ha vuelto particularmente urgente a partir de que el gobierno de Taiwan comenzó a utilizar la “diplomacia de las chequeras” para comprar los votos de pequeños países en las Naciones Unidas y otros organismos similares para que reconozcan al gobierno de Taipei y no al de Beijing. Con su visión de China como una superpotencia rival emergente y enemigo potencial a mediano plazo en el plano militar, el gobierno de Bush estaba preocupado por la posibilidad de un aumento en la presencia de China en las Salomón.

El gobierno de Nueva Zelanda tenía razones extra propias para involucrarse en la ocupación de las Salomón. Luego de distanciarse de Australia y de los EE.UU., por alinearse con Francia y China en el tema de la invasión de Irak, el gobierno de Helen Clark estaba desesperado por calmar el enojo de Canberra y Washington probando que podía ser un “jugador en la cancha” en el Pacífico Sur. Además de volverse a amigar con sus viejos aliados, el gobierno laborista (de Nueva Zelanda, NdT) creyó poder moderar las tendencias unilateralistas de Australia y los EE.UU.

Clark y sus Ministro de Relaciones Exteriores, Phil Goff, anunciaron con bombos y platillos la conformación “multinacional” de la RAMSI y el consentimiento del gobierno de Kemakeza a la intervención de la RAMSI como triunfos del multinacionalismo en contraste con el “método utilizado en Irak”. En realidad, la fuerza de la RAMSI estaba dominada por australia, y el gobierno de Kemakeza había sido ya desprovisto de prácticamente toda su capacidad para tomar decisiones independientes. El gobierno australiano tomó el voto del parlamento de las Salomón como un hecho consumado: ya había despachado unas 2000 tropas a Honiara antes de que la votación hubiera sido siquiera efectuada.

En los dos años y tres trimestres que las fuerzas de la RAMSI han venido ocupando las Salomón, han dejado muy en claro que actúan por cuenta de los grandes estados del Pacífico y del capital internacional, no a favor de la gente de las Salomón. Igual que el ejército de ocupación en Irak, los soldados de la RAMSI están exentos de ser llevados a juicio –o incluso investigación- bajo las leyes de las Salomón. Tienen autoridad sobre la apropia policía de las islas. Poco después de haber tocado tierra en las Salomón, las tropas de la RAMSI habían comenzado a efectuar arrestos en masa; para el aniversario de la ocupación ya había detenido a 700 personas, la mayoría de las cuales no habían sido objeto de ningún juicio.

En agosto de 2004, unos 80 prisioneros de la RAMSI comenzaron una rebelión en la Prisión Rove en Honiara. Luego de abrirse paso fuera de sus celdas y reducir a los guardias, los prisioneros gritaron consignas de condena al trato inhumano que recibían. La mayoría de ellos había estado en confinamiento solitario durante un año. A pesar de la protesta, cientos de detenidos están todavía bajo arresto sin juicio en las Salomón. La RAMSI también se ha tomado la libertad de intimidar a la población de las Salomón y de pasar por encima del gobierno del país cada vez que ha creído que los intereses del capital internaiconal podrían haber estado amenazados.

En marzo de 2004, por ejemplo, los trabajadores públicos que aún restaban en las Salomón, votaron salir a una huelga nacional en demanda de un aumento de salarios. En un esfuerzo por evitar la huelga, el gobierno de las Salomón anunció un miserable aumento del 2,5%. La respuesta de la RAMSI fue rápida: el presidente del Sindicato de Empleados Públicos de las Salomón fue llamado por el estado mayor de la RAMSI a la embajada de Australia, donde se le advirtió que estaba “desestabilizando” el país. Poco después, un representante de la RAMSI le entregó al mismo líder sindical un escrito advirtiéndole que si no dejaba sin efecto el reclamo de aumentos la ayuda australiana a las Salomón sería suspendida. El sindicato capituló.

Las revueltas que han destruido grandes sectores de Honiara la semana pasada solo pueden ser comprendidas a la luz de la historia de la explotación imperialista de las Salomón. El subdesarrollo dejado por el colonialismo Británico ha sido exacerbado por las brutales políticas del FMI de las cuales Australia y Nueva Zelanda se han mostrado ellas mismas preparadas para implementar a punta de pistola.
Los revoltosos han acusado a los hombres de negocios y diplomáticos chinos y taiwaneses de interferir con el proceso electoral coimeando a los principales políticos, y condenaron al nuevo Primer Ministro Snyder Rini como corrupto. Pero es el imperialismo y la ocupación de la RAMSI de las Salomón lo que ha creado el medio propicio para esa corrupción. El comportamiento arbitrario, arrogante e interesado de la RAMSI ha creado la atmósfera en la cual puede florecer la corrupción. Las políticas del FMI y la ocupación de la RAMSI han debilitado muchísimo las instituciones del estado de las Salomón y acobardado a los sindicatos, que podrían haber estado vigilantes ante los avances de la corrupción. Los negociantes chinos y taiwaneses y sus diplomáticos de chequera han ocupado el vacío económico creado por el fracaso de las políticas del FMI y las empresas australianas y de la región en crear prosperidad.

Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda han respondido a las revueltas en Honiara enviando más tropas para fortalecer a la RAMSI. Alexander Downer expresó el desprecio del gobierno de Howard y de la RAMSI por la soberanía de las Salomón cuando dijo la semana pasada: “La situación allí es intrínsecamente inestable y nuestra fuerza de policía deberá permanecer allí por largo tiempo en el futuro y deberemos estar preparados a enviar de tiempo en tiempo refuerzos militares si es necesario, como lo hemos hecho en este momento”.

Debemos hacer campañas por el retiro de las fuerzas australianas y neocelandesas de las Islas Salomón, de la misma forma que estamos exigiendo su retiro inmediato de Irak y Afganistán.

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